sábado, 24 de outubro de 2015

A face (in)visível do colinho

Há uma dúzia de anos, o Ministério Público moveu um megaprocesso contra Pinto da Costa - a que pomposamente chamou Apito Dourado - com base, fundamentalmente, nas acusações publicadas num livro escrito por Carolina Salgado. Naquela altura, nem o facto de se tratar de uma testemunha suspeita e de carácter duvidoso, uma mulher enjeitada, ressabiada e movida por sentimentos de vingança contra o seu ex-companheiro, coibiu o MP de desbaratar milhões de euros do erário público (ou seja, à custa de todos nós, portugueses) numa farsa que, como seria de esperar, culminou num rotundo e enxovalhante fracasso.

Hoje, assistimos estupefactos a uma situação muito mais grave, que ocorre à vista de todos, mas que, curiosamente, não motiva, da parte das autoridades de Lisboa, o mais simples pestanejar. Marco Ferreira, um ex-árbitro internacional que conhece como ninguém os meandros do futebol português, deu mais uma vez a cara e o peito às balas para denunciar factos gravíssimos, que além fronteiras assumem contornos de escândalo, mas que neste Portugal terceiro-mundista, centralizado e subjugado aos interesses mesquinhos de uma capital podre e corrupta, vão passando quase imperceptíveis graças à inacção das autoridades e à cobardia e subserviência da imprensa intelectualmente corrupta de Lisboa.

A entrevista dada por Marco Ferreira ao jornal espanhol AS (e que eu transcrevi aqui) encerra em si uma extrema gravidade, não apenas pelos factos referentes a Vítor Pereira evidenciarem uma gritante falta de seriedade e isenção da parte do Presidente do Conselho de Arbitragem, mas também pela denúncia de que há árbitros que actuam sob coacção nos jogos do Benfica, com medo de verem a sua pontuação - e, consequentemente, a sua carreira - prejudicada se não beneficiarem o clube do regime, o que representa um óbvio atentado à verdade desportiva. 

Qualquer pessoa que tenha acompanhado o desenrolar da época passada percebeu que algo de muito estranho se passou em inúmeros jogos do Benfica, marcados por uma sucessão de incompreensíveis erros grosseiros de arbitragem que, jornada após jornada, foram condicionando a competição em favor do clube da Luz. Como tal, não é difícil de perceber que nestas acusações agora trazidas a público por Marco Ferreira, em conjunto com o caso das ofertas do Benfica aos árbitros recentemente denunciado (e provado) pelo presidente do Sporting, pode residir a explicação para a pouca vergonha a que se assistiu. Obviamente, existe aqui matéria mais do que suficiente para justificar a abertura de um processo de investigação por parte do MP, mas, pelo andar da carruagem, tudo aponta para que, mais uma vez, os encarnados consigam sair airosamente de todo este imbróglio, graças ao manto de protecção e ao clima de total impunidade instalado em torno de si.

Escándalo en Portugal - Entrevista de Marco Ferreira ao jornal AS

El que sigue es el testimonio de un exárbitro que hará temblar al fútbol portugués. A sus 38 años, este colegiado internacional fue descendido a Segunda justo después de pitar la final de Copa. Y decidió dejarlo. Ahora denuncia en AS que el presidente del Consejo Arbitral del país, Vitor Pereira, presiona a los colegiados para favorecer al Benfica: “Mis compañeros no denuncian por miedo a que acabe con sus carreras, como hizo con la mía”.

 

 — ¿Qué le pasó por la cabeza cuando recibió la noticia de su descenso a Segunda?
 
— Me quedé perplejo. Quince días antes había arbitrado la final de la Copa de Portugal, entre Sporting y Braga. Uno de los partidos más importantes de la temporada. No tenía ninguna señal que me hiciera pensar que me mandarían a Segunda. Las mismas personas que me descendieron me habían nombrado unos días antes árbitro de la final de Copa. Curioso.

— ¿Encuentra una explicación?

— Para mí lo más grave es que, además de haber arbitrado la final de Copa, en enero me habían renovado como árbitro internacional de la FIFA. La única explicación que encuentro es que la pasada temporada había arbitrado tres veces al Benfica y perdió dos. Creo que por eso no me dieron ningún Clásico.

— ¿Por qué lo cree?

— Yo y muchos compañeros recibimos llamadas del presidente del Consejo de Arbitraje, Vitor Melo Pereira (homólogo en Portugal de Sánchez Arminio), en la misma semana que estamos nombrados para arbitrar al Benfica. Vitor Pereira tiene muchos enemigos y muchos opositores, entre ellos la gente del propio Consejo de Arbitraje y muchos clubes de Primera. No le quieren ahí. Ahora, el único de los grandes que apoya a Pereira es el Benfica.

— ¿Había tomado usted alguna decisión polémica en esas dos derrotas del Benfica?

— En la derrota ante el Braga, en octubre, todavía octava jornada, el partido fue mal. Pero para los dos equipos. Después de este partido, el Benfica protestó contra mí y me dijeron que no volvería a hacer un partido de los calientes. Y desde entonces no me pusieron en ningún otro encuentro importante...

— Entiendo…

— En la temporada anterior fui considerado el segundo mejor árbitro de Portugal por detrás del Proença. Arbitré el Benfica-Sporting, dos veces el Oporto-Benfica... Y los partidos fueron muy bien.

— ¿Usted cree, entonces, que los árbitros de Portugal son conscientes de que no se pueden equivocar en contra del Benfica mientras mande Pereira en el Consejo de Arbitraje?

— No voy a decir que el Benfica pide a Vitor Pereira que hable con los árbitros para que favorezcan al club. No digo eso. Lo que digo es que él (Pereira) lo hace porque sabe que el Benfica es el único club que le apoya. Por eso no quiere que ningún árbitro que no le guste al Benfica pite sus partidos. El Benfica nunca ha hablado conmigo o me ha llamado para que les favoreciera. Pero Vitor Pereira, sí. En la semana en que yo tenía partido del Benfica, él me llamaba diciendo que tuviera cuidado, que el partido fuera bien. Y sólo lo hacía en partidos del Benfica. Nunca me ha llamado antes de un partido del Oporto, por ejemplo. Y no sólo a mí, a muchos compañeros...

— ¿Qué le decía exactamente Pereira cuando le llamaba?

— Después del Braga-Benfica del que le hablé, Pereira me nombró para un Rio Ave-Benfica. Esa semana me llamó dos veces. El martes y el jueves. El jueves me dijo que, si no hacía un buen partido, no me podría nombrar para el Benfica-Oporto, que era en abril. Dijo que tuviera cuidado, que “eran los que se quejaban” y que “era el partido del título del Benfica”. Y yo le dije que no, que no era el partido del título porque el Benfica llevaba cuatro puntos de ventaja con respecto al Oporto. Y me contestó: “Es muy diferente jugar en contra del Oporto en abril con una diferencia de cuatro puntos que con dos puntos o uno”. Esto, bajo mi punto de vista, es grave. Porque claramente estaba refiriéndose al Benfica.

— ¿Y qué tal fue al final el Rio Ave-Benfica?

— El Benfica ganaba 0-1 y pité un penalti a favor del Rio Ave, enseñé la roja directa al capitán del Benfica y el Rio Ave remontó 2-1. Pero fueron decisiones acertadas. Fue un buen partido. Pereira no me volvió a llamar desde entonces, y tampoco me nombró para el Benfica-Oporto.

— ¿Nunca le llamó después de eso?

— No. Él me dijo que el partido tendría que ir bien para que me nombrara el árbitro del Benfica-Oporto. Hice un buen partido, pero no fui nombrado. Entonces lo que quiere decir es que, para él, un buen partido es que ganara el Benfica.

— ¿Le había pasado más veces, que Pereira le llamara antes de un partido del Benfica?

— Antes del Braga-Benfica fue, más o menos, la misma conversación. Me dijo que el partido fuera bien y que “no hiciera caso al ruido que viniera del banquillo”. Me dijo eso porque, en el Boavista-Benfica anterior, le enseñé la roja al entrenador del Benfica en el descanso. Pereira tenía miedo de que yo le enseñara la roja otra vez.

  —¿Sería correcto afirmar que Vitor Pereira llama a los árbitros para presionarles para que traten bien al Benfica?

Él llama a los árbitros sólo antes de los partidos del Benfica. No lo hace en ningún otro partido de ningún otro club.

— ¿Por qué no ha denunciado usted el caso a la Justicia?

— He denunciado ante la Federación y ellos han enviado la denuncia al Comité Disciplinario de la Liga Portuguesa. La semana pasada declaré.

— ¿Cómo se eligen los árbitros para los partidos en Portugal?

— Es Vitor Pereira el que tiene total libertad para elegir a quien le apetece.

— ¿Y no hay mal ambiente entre los árbitros por estas actitudes del presidente del Consejo de Arbitraje?

Sí, pero tienen miedo de denunciarlo y de que Pereira acabe con sus carreras como acabó con la mía. Soy un ejemplo para ellos de lo que puede pasar. Yo era árbitro internacional y nunca en la historia de Portugal un árbitro internacional había sido descendido a Segunda.

— ¿Se puede vivir del arbitraje el Portugal?

— Llega perfectamente para vivir, y bien. Yo soy de la isla de Madeira y todos los partidos que arbitraba eran en el continente. Iba y venía en avión e invertía mucho tiempo, por eso no podía tener otra actividad profesional que no fuera el arbitraje.


— ¿Cuánto puede cobrar un árbitro internacional al año en Portugal?

— Depende de los partidos. Pero gana un sueldo de 2.500 euros fijos al mes. Además, 1.200 por partido de Primera, y se cobra 800 en Segunda. No se hace uno rico...

— ¿Tiene su relato alguna relación con las quejas del Oporto sobre que el Benfica suele jugar casi siempre en superioridad numérica?

— No puedo afirmar que sí. Estaría diciendo que mis compañeros han cedido ante la presión de Pereira. Pero es normal que una persona que vea toda esta situación desde fuera saque tales conclusiones. Lo que le puedo decir es que Pereira llama a los árbitros antes de los partidos del Benfica. Pero si eso tiene efecto en el campo de juego, no lo puedo afirmar.

— ¿Tiene usted conocimiento de que, en algún momento, se moviera dinero para favorecer al Benfica?

— Yo creo que no. Me gustaría que quedara claro que el Benfica nunca me ha llamado o contactado para pedir nada. ¡Nunca! Fui árbitro de Primera durante nueve años y el Benfica, ni ningún club, me ha hecho este tipo de ofrecimiento para que le beneficiara. Yo creo que es una iniciativa del mismo Vitor Pereira con el interés de agradar al único club que le apoya.

— ¿Cuánto gana Pereira como presidente del Consejo Arbitral?

— Dicen que 8.000 euros al mes, pero no estoy seguro.

— ¿Por qué no actúan los otros clubes ante esta situación?

— Yo creo que lo hacen, y que por eso no le apoyan.

— ¿Cómo cree que reaccionará el fútbol portugués ante lo que está contando? Es grave...

— Por eso he elegido el AS, por ser de fuera de Portugal y tener un gran nombre internacional. Así tendrá más impacto en Portugal y en el resto del mundo.

— ¿Le fue difícil tomar la decisión de dejar el arbitraje?

— Necesitaba dejarlo para denunciar lo que pasa. No podía hacerlo como árbitro, porque hay sanciones en contra de los árbitros que critican el Consejo Arbitral públicamente.

— Me queda una duda, ¿por qué Vitor Pereira le nombró para la final de Copa si tenía pensado descenderle?

— Lo hizo porque era un partido de máxima rivalidad y muy caliente; si yo lo hacía mal, tenía un motivo para descenderme. El problema fue que lo hice bien y se quedó sin argumentos. Fui el primer y único árbitro internacional de la historia de Madeira. Para mí se queda ese orgullo...


Nota: Os destaques a vermelho são da responsabilidade do autor deste blogue.

quinta-feira, 1 de outubro de 2015

Mais uma para o álbum da vergonha


«Así, el Benfica fue justo vencedor de un partido que pudieron ver in situ un grupo de borregos, con perdón para los pobres animales. Celebrar con bengalas los goles de su equipo y terminar lanzándolas a la afición del equipo rival es para ser castigado con dureza. No se pueden permitir borregos en los terrenos de juego.»

In MARCA

As claques do Benfica protagonizaram ontem, em pleno estádio Vicente Calderón, mais uma cena lamentável de pura violência para juntar ao seu extenso álbum da vergonha, desta vez através do arremesso de tochas acesas para cima dos adeptos do Atlético de Madrid que se encontravam na bancada inferior. Consta que algumas pessoas ficaram feridas, incluindo uma criança que ficou com queimaduras numa mão.
A exemplo do que aconteceu aquando da onda de violência protagonizada pelos adeptos benfiquistas de norte a sul de Portugal a pretexto dos festejos do título de campeão nacional, o presidente encarnado apressou-se a vir a público lamentar o sucedido, mas a verdade é que das palavras ocas do dirigente não resulta qualquer resultado prático e a explicação está bem à vista de todos: enquanto existirem comentadores afectos ao clubezeco do regime que, em pleno canal público, se dão ao luxo de apelar à violência dentro dos campos de futebol gozando de total impunidade, o que mais se pode esperar das hordas de facínoras que compõem as claques benfiquistas? E se os jornalistas não têm sequer a coragem para criticar e condenar veementemente esses comentadores pelo seu comportamento incendiário e irresponsável, como podem depois acharem-se com autoridade moral para virem criticar os adeptos? Seria bom que esta gente arranjasse um par de tomates - coisa que não parecem ter - e começassem por exigir a irradiação dessa escumalha do futebol, a começar nos programas televisivos e a terminar nas direcções dos clubes. Talvez assim isto começasse a entrar nos eixos. Talvez.